Thursday, November 10, 2005



Memento.





En una ocasión llevé a que me lavaran el coche a un car wash (ni modo que a la tintorería, verdad?) , después de que pasé a través del tunel donde se realiza el lavado, que parece que estás ingresando a las fauces de una enorme bestia, lo estacioné debajo de una especie de carpa que tienen el patio contiguo para que los autos no se manchen con el sol, según palabras de los expertos lavacoches, que tiene capacidad para cuatro autos, ocupando el último lugar con sombra disponible, después de mi se estacionó un señor que venía en compañía de su hijo, un pequeño de unos cuatro, tal vez cinco años, una vez en la carpa, hay que descender de los carros, porque los autos son aspirados, secados y detallados, en eso un coche que había llegado antes que yo, quedó listo, por lo que el señor que llegó después de mi abordó su vehículo dispuesto a colocarlo en donde había quedado el lugar debajo de la carpa libre, pero se le olvidó un pequeño detalle: su hijo. Realmente no sé qué pensó el tipo: 1. que iba solo o 2. que el niño iba quedarse ahí solito parado esperándolo, por favor, si estamos hablando de una criatura! el caso es que se le fueron las de Heidi. Cabe mencionar que no iba a mover el vehículo más de seis o siete metros, pero la cara del niño al ver que su padre lo abandonaba fue desconcertante, ya que inmediatamente empezó a llamarle desesperadamente y a golpear con sus manitas el costado del carro y aún con esto el papá molesto le gritaba algo desde dentro del auto con los vidrios subidos, cuando vió que su hijo no cesaba en su intento por no dejarlo acomodar el coche sin él, optó por abrirle la puerta del lado del copiloto para que subiera, cosa que debió hacer desde un principio. Yo contemplé el episodio primero con cierto humor, pero después me puse en el lugar de aquel crío que probablemente pensó que su papá lo abandonaba por portarse mal o qué se yo. A los diez minutos del suceso quedó listo mi carro y me fui a mi casa, pero con la imagen del pequeño golpeando la lámina húmeda negándose a ser abandonado.

Tuesday, November 08, 2005

La rebelión del trono.







Hoy por la mañana me ocurrió una cosa curiosa, que para algunos tal vez pueda resultar asquerosa, el caso es que hoy sólo desayuné un yogurt de esos que son para mejorar la digestión y pues para media mañana ya había surtido efecto, así que me dirigí al WC, generalmente hago estos menesteres en mi casa, pero como me encontraba trabajando pues ni Pedro Pablo, en el piso en el que laboro hay tres retretes en fila, uno de los cuales estaba ocupado, cosa que no me agradó mucho ya que, considero que las cosas que ocurren en el baño nadie más que uno se debe de enterar, lamentablemente mi vecino no pensaba igual, y es que se notaba que se había metido un six de Activia ya que se escuchaba perfectamente como el angelito depositaba parte de lo que alguna vez perteneció a su humanidad dentro de la tasa y como no deseaba unirme a aquel concierto pues opté por accionar un par de veces el botón del desagüe y que para mi mala fortuna el agua en vez de irse, subía!!! ocasionando en mí el efecto tiburón (ver como lo que hay en el agua gira y gira y se acerca más hacia ti (incluyendo lo que hay flotando) con todo y musiquita tuuun-tun, tuuun-tun, tuntuntuntuntuntun...) en cuanto superé esto, me puse rápidamente de pie y milagrosamente no me salpiqué ni tantito, ni una gota y el agua quedó al borde la tasa, fiuuu!!! pensé, pero no me acordé de que los sanitarios de la empresa tienen sensor de movimiento, acto seguido, yo ya de pie, el aparatejo hizo su trabajo y esta vez sí, el agua se desbordó, lo que provocó en el hombre del seis de Activia un grito mestizo entre susto y encabronamiento de ¿QUÉ PEDO? ¿QUÉ PEDO? en repetidas ocasiones, yo como pude me limpié el trasero y me contuve las ganas de soltar la carcajada, ya que a mi pobre roomie el agua lo había alcanzado como al tigre de Santa Julia, salí del baño lo más pronto posible no sin antes lavarme mis manitas (la limpieza ante todo) llegué a mi lugar y me decidí a escribir este blog.
Espero que los siguientes hablen de cosas más agradables.

Saludos al conde Activia de Santa Julia.